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carolina, concursante en "ecuador tiene talento"

Ecuador tiene talento

Cuando ser fanático demuestra no ser talentoso

Utiliza en la vida los talentos que poseas: el bosque estaría muy silencioso si sólo cantasen los pájaros que mejor cantan.

—Henry Van Dyke (1852-1933), escritor estadounidense

Publicado: 2015-09-22


Hace poco, en un concurso ecuatoriano de música, una cantante atea (Carolina) fue cuestionada por su opinión sobre dios. Cuatro eran los jueces más dos comparsas, y los seis eran creyentes. Tres (las mujeres) arremetieron contra Carolina con una andanada de “consejos” para “animarla” a creer en su dios —o como decían los comparsas, “para que aprenda una lección”. El cuarto conductor fue el único que se centró en la voz.

No voy a continuar inmediatamente con la crítica a esta situación, sino que expondré primero un caso paralelo: tiempo atrás, un joven cristiano cantó una canción religiosa. También había cuatro conductores y también tres de ellos eran mujeres. Una lo descalificó luego de que el joven manifestara que solo interpretaría canciones religiosas. El resto de los conductores lo favoreció aludiendo a su voz y a sus convicciones.

En ambas situaciones, resulta evidente que lo que uno haga está determinado por sus concepciones: el joven estaba decidido a continuar con las canciones religiosas y las decisiones de los dos jurados se basaron —a favor o en contra— en la ideología del concursante. Sin embargo, también hay diferencias dignas de consideración.

1.  En el primer caso, las conductoras juzgaron (y sancionaron) la ideología de Carolina, además de intentar cambiarla. La conductora del segundo caso no lo hizo en ningún momento.

2.  La voz nunca fue motivo de discusión (solo una referencia) para Carolina; mientras que, con el joven, el jurado reconoció la calidad y los errores de su presentación.

3.  La conductora que vetó al joven esgrimió un argumento: es una regla en los concursos de canto no permitir canciones cristianas por el alto grado de subjetividad que comportan, en especial para el público. Pero con Carolina nadie argumentó para respaldar su postura.

La reacción del segundo jurado fue mucho más civilizada, es verdad, pero me invade la inquietud de saber si hubiese sido la misma si un ateo hubiera interpretado una canción blasfema. No puedo asegurarlo, pero sospecho que los ánimos sí se habrían caldeado.

El camino hacia el laicismo práctico está plagado de prejuicios y subjetividades que se yerguen contra quienes disienten con la religión de turno. Es arduo transitarlo. Más arduo para los que sufren en carne propia los prejuicios.

Desde esta plataforma, envío mi respaldo a Carolina, la adolescente atea ecuatoriana que se ha convertido en un símbolo no solo de los prejuicios contra los ateos sino del grado cavernario del fanatismo y la argumentación de ciertos creyentes.

Todo este enredo no debe de ser aprovechado por ningún bando. Nadie sabe lo que Carolina llegue a pensar de acá a un par de años. Tal vez continúe en su ateísmo o no: es un proceso del que únicamente ella es ama y señora. Lo importante es resaltar que, en un Estado verdaderamente laico, no debería haber sufrido tal vejamen.

A continuación, les dejo las transcripciones y los videos de ambos sucesos:

Jurado de Carolina (aquí el link)

Conductora 1: ¿Tú crees en dios?  
Carolina: No.  
Conductora 2: Pues deberías creer, mamita, para ver si te hace milagrito.  
Conductora 1: Sin dios no llegamos a ningún lado. Por eso es que tú crees que aún siendo autodidáctica vas a llegar a la cima y no lo vas a hacer. ¿Sabes por qué? Porque hay cosas que no se ven, entonces ahí entra el amor a dios… dios se siente, dios te puede ayudar, dios te ayuda a ser mejor. ¿Ok? Bueno, yo respeto si tú crees o no. Eso es respetable, pero… sí… sí te siento… Yo te apreté la x porque siento que… que aquí en este programa, ahora, en estas alturas, necesitamos excelencia… y yo… Tienes una bonita voz, pero no creo que esa voz, así, que también te desafinaste, llegues a ganar Ecuador tiene talento.
Conductora 3: Mi amor, Carolina, eres hermosa. Solamente quiero saber por qué no crees en dios. Una curiosidad para mí, o sea, no te juzgo ¿ah? ¡Ojo! No, respeto.  
Carolina: No o sea solo no me ha dado eso para creer.  
Conductora 3: ¿Y qué crees? ¿De dónde venimos?  
Carolina: Creo que uno se muere y se vuelve lo que eras antes de nacer.  
Conductora 3: ¿Y qué era antes de nacer?  
Carolina: ¿Qué era antes de nacer? ¡Eras nada!  
Conductora 3: ¿Qué éramos? A ver, explícame.
Carolina: ¡Eras nada!  
Conductora 2: ¿No eras nada? Yo creo que aún tienes 16 años y yo pienso que has tenido tal vez muchísimas cosas bonitas en tu vida, pero llega un momento en el que sufres tanto que lo único que te lleva, de verdad, a continuar es el amor impresionante a dios… y eso lo adquieres, a veces, cuando estás en situaciones muy difíciles.  
Conductora 1: Bueno, ¡vamos a votar! Le toca a usted.  
Conductora 2: Por mi lado, hoy, es no.  
Conductor: Carolina…  
Carolina: ¡Yo voy a dar todo!  
Conductor: No te voy a dar una charla de catecismo como mis compañeras porque, con el respeto de ellas, yo sí creo que lo uno… uno la religión o las creencias son una cosa y el talento artístico es otra.  
Conductora 3: ¡Ah, sí! ¡Totalmente! Y es que eso no está en discusión.  
Conductor: Entonces, que eso no te prejuicie. Yo te digo que sí porque, en la siguiente, estoy seguro de que me vas a sorprender a mí, la vas a sorprender a Wendy, a todas las de aquí y a todo el público y a todo el Ecuador. ¿Está bien?  
Carolina: ¡Gracias! 
Conductora 3: A ver, voy a aclarar algo: aquí ninguna de nosotras estamos diciéndole…  
Conductora 2: ¡Pero dile a él!  
Conductora 3: … o catálogandola…  
Conductora 2: ¡Pero díselo a él, en la cara!  
Conductora 3: Aquí, ninguna está diciendo que estamos calificándola a ella por sus creencias o no. Estamos calificándola a ella por su talento.  
Conductor: ¿Por qué me pones la mano en la cara?  
Conductora 3: ¡Yo no te meto la mano en la cara!  
Conductor: Mira, eso realmente es un tema sensible: hablar de dios o de la religión…  
Conductora 3: ¡Sí, totalmente!  
Conductor: … pero no me parece que hay que tirarle una avalancha de catecismo o de religión…  
Conductora 3: ¡Nadie lo está haciendo!  
Conductor: … o de lo que sea…  
Conductora 3: ¡Nadie lo está haciendo!  
Conductor: … porque ella solo viene a demostrar su talento, o sea sus creencias son…  
Conductora 3: ¡Ya! Yo solo pregunté por qué, ¡nada más!  
Conductora 2: Son consejos de vida, porque la niña es chiquita. Ella tiene 16 años, entonces fue un consejo porque a veces cuando estamos jóvenes o peladitos creemos ser los dueños del mundo, cuando realmente siempre necesitamos a alguien más.  
Conductor: Tú tienes que creer en el amor…  
Conductora 2: ¡Bueno, chicos, a ver!  
Conductor: … tienes que creer en el amor, amar a tus padres, amar a tu familia y amar lo que te gusta: cantar, y vas a llegar lejos…  
Conductora 3: Aquí no estamos para juzgar si es cristiana o no es cristiana, si cree o no cree.   
Conductor: … Yo creo en dios…  
Conductora 3: En ningún momento nadie lo ha hecho. Estamos catalogando, estamos calificando tu presentación. A mí me parece que eres una niña linda, que tienes una voz espectacular y que si tú tienes que… si puedes seguir estudiando y mejorando, se volverá en un sí.  
Conductor: ¡Lo vas a hacer, Carolina!  
Carolina: ¡Gracias!  
Conductora 1: Lo único que yo les puedo decir es que dios es amor… Este… ¡Sí, pues!
Conductora 3: ¡Sí!
Conductora 1: Definitivamente, digan lo que digan, no es asunto mío quién quiera estar en religión o no. 
Conductora 3: ¡Sí! 
Conductora 1: Definitivamente, digan lo que digan, no es asunto mío quién quiera estar en religión o no. 

Jurado del joven cristiano (aquí el link)

Conductora 1: Mi pregunta para ti es, y de esto depende mi voto, ¿si yo te veo a ti de nuevo, tú vas a volver a cantar música cristiana o puedes cantar una canción secular?
Cantante: Cristiana.
Conductora 1: ¿Siempre vas a volver a cantar música cristiana?
Cantante: Sí.
Conductora 1: Ya… mi voto para ti es no.
Cantante: Gracias.
Conductor: Yo respeto los criterios de todos. Pero yo no creo que uno elige la música que quiere, creo que la música te elige a ti siempre. Lo que tú quieras cantar es tu problema. Yo quiero un mejor acompañamiento, nada más, eso sí.
Conductora 2: Me encantó que no te importe que te digan que no porque defiendes lo que tú quieres. Y si tú quieres cantar música cristiana porque la sientes, así tiene que ser. Yo, sí.
Conductora 3: Un gran cantante como es Juan Luis Guerra canta música cristiana también y todo el mundo lo ama: yo te digo que sí.
Conductor: ¡Son tres sí! ¡Bienvenido!
Conductora 1: Yo le dije que no –y espero que lo saquen las cámaras en algún momento- porque tú no sabes si tú estás juzgando la voz o estás juzgando por el sentimiento del público y el público vota sí por el sentimiento que les transmite dios o realmente por su talento.
Conductora 3: Pero sí tiene buena voz.
Conductora 1: Por eso los concursos de canto...
Conductora 3: Sí tiene muy linda voz…
Conductora 1: Los concursos de canto internacionales no dejan que canten música cristiana porque…
Conductora 3: …juegan con la conciencia.
Conductora 1: ¡Exacto! Le juegan psicológico.
Conductora 3: Pero él sí tiene la voz.
Conductora 1: Sí, tiene la voz.
Conductora 3: Tiene el instrumento.
Conductora 2: Pero así tú cantes cualquier canción, tú tienes que transmitir, hermana… o sea… y no tiene nada que ver que sea cristiana. 

Escrito por

Doriss Vera

Literata y educadora


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